Elegir la campana extractora depende de tres cosas: si tienes salida de humos al exterior, dónde va la placa y cuánto cocinas. El diseño viene después, porque una campana bonita que no extrae deja olor a fritura en el salón y condensación en los muebles altos.
Campana con salida al exterior o de recirculación
La diferencia de fondo es que la campana con salida expulsa el aire fuera de casa y la de recirculación lo filtra y lo devuelve a la cocina. La primera elimina grasa, olor, vapor y calor; la segunda solo retiene parte de la grasa y los olores.
Siempre que haya conducto disponible, la salida al exterior es la mejor opción. Para que funcione bien, el tubo debe ser lo más corto y recto posible, con el menor número de codos, y del diámetro que indica el fabricante, normalmente entre 120 y 150 mm. Reducir el diámetro o encadenar varios codos baja mucho la aspiración real y sube el ruido.
Tipos de campana según dónde va
Cada tipo de campana responde a una posición de la placa y a un estilo de cocina. Estas son las más habituales:
- Decorativa de pared: la clásica de chimenea o de pantalla inclinada sobre la placa. Es eficaz, fácil de instalar y muy visible, así que forma parte del diseño.
- Integrada en mueble alto: también llamada grupo filtrante o telescópica. Queda oculta dentro de un mueble y solo se ve la parte inferior o un frontal extraíble. Es la opción más discreta en cocinas con muebles altos corridos.
- De techo: un plafón empotrado en un falso techo, normalmente con mando a distancia. Deja la vista libre sobre la isla o la placa, pero aspira peor al estar lejos de la fuente de humo y necesita más caudal.
- De isla: suspendida del techo sobre una placa en la isla. Al no tener pared detrás, el humo se dispersa más, y por eso conviene que sea algo más ancha que la placa.
Si vas a poner la placa en la isla, valora desde el principio por dónde pasaría el conducto. En la página de cocinas con isla tienes más sobre cómo se resuelve.
Qué potencia necesitas
La potencia de una campana se mide en metros cúbicos por hora, y la regla práctica más usada es que renueve el aire de la cocina unas 10 a 12 veces por hora. Para calcularlo, multiplica largo por ancho por alto de la cocina y después por 10 o 12. Una cocina de 3 por 2,5 metros con 2,5 de altura tiene unos 19 m³, así que necesita en torno a 190 a 225 m³/h a la velocidad de uso diario; la cifra máxima del catálogo puede ser bastante más alta.
Si la cocina está abierta al salón, cuenta el volumen de todo el espacio o, al menos, sé más generoso. Fíjate en el caudal a la velocidad que vas a usar a diario, no solo en la velocidad intensiva, que suele durar pocos minutos. Y elige una campana al menos tan ancha como la placa; si es la de isla o la de techo, mejor algo más.
Campana sin salida de humos: cuándo funciona
Una campana sin salida de humos funciona por recirculación: el aire pasa por un filtro metálico que retiene la grasa y después por un filtro de carbón activo que absorbe parte de los olores, y vuelve a la cocina. Es la solución cuando no hay forma de sacar un conducto.
Funciona razonablemente bien en estos casos:
- Cocinas con placa de inducción, que no genera gases de combustión.
- Cocina ligera y diaria, sin muchas frituras ni planchas intensas.
- Cocinas con buena ventilación natural, como una ventana que se puede abrir mientras cocinas.
Sus límites son claros. No elimina el vapor de agua ni el calor, así que en una cocina cerrada sin ventana la humedad se condensa en techos y muebles, algo que se nota más en las viviendas de costa, donde el aire ya llega húmedo. Retiene los olores solo en parte, y menos a medida que el carbón se satura. Los filtros de carbón hay que cambiarlos o regenerarlos con la frecuencia que indique el fabricante, a menudo cada pocos meses de uso; si no se hace, la campana solo mueve el aire.
El caso de los pisos
En muchos pisos el problema no es la campana, sino que no hay un conducto de salida disponible. Algunos edificios tienen un conducto comunitario de ventilación, otros tienen una salida individual por patio o cubierta, y en otros simplemente no hay nada.
Sacar un tubo por la fachada no es una decisión que puedas tomar solo: la fachada es un elemento común y suele requerir acuerdo de la comunidad y autorización municipal. Conectar a un conducto comunitario existente también tiene sus reglas, porque compartirlo mal puede llevar olores a otras viviendas. Si te planteas abrir una salida nueva, revisa la guía sobre licencia de obra para la cocina antes de hablar con la comunidad.
Si hay calentador de gas o caldera atmosférica en la cocina o cerca, consulta a un instalador antes de poner una campana potente con salida: en espacios cerrados puede alterar el tiro del aparato.
Altura de instalación y ruido
La altura correcta sobre la placa la marca el fabricante de cada campana. Sobre placas de gas, los manuales suelen exigir al menos 65 cm, y si el de la placa pide más, manda esa cifra; sobre inducción o vitrocerámica muchos modelos admiten menos. Más baja de lo indicado estorba y en gas puede ser peligrosa; mucho más alta, aspira peor.
El ruido es la razón principal por la que mucha gente no enciende la campana. Compara los decibelios a la velocidad de uso normal, y considera los motores más silenciosos si la cocina está abierta al salón. En la guía de cómo diseñar una cocina verás cómo encaja la campana con el resto de alturas.
Cómo decidir en tu cocina
Si tienes salida de humos, elige el tipo de campana por la posición de la placa y el estilo, y dimensiona el caudal por el volumen. Si no la tienes, valora primero si es viable crear una; cuando no lo sea, una buena campana de recirculación con inducción y una ventana practicable es una solución digna. En un proyecto de diseño de cocina esta decisión se toma al principio, porque condiciona la distribución y los muebles altos.



