Calor y sol sin problema
No lleva resinas: admite recipientes calientes y no cambia de color con la radiación solar.
Una encimera de porcelánico es una lámina cerámica de gran formato, fina y prácticamente sin poros, que soporta calor, sol y manchas mejor que el cuarzo. Su punto débil son los cantos, que pueden desconcharse con un golpe seco, por eso el tipo de canto se decide con cuidado.
No lleva resinas: admite recipientes calientes y no cambia de color con la radiación solar.
El gran formato permite encimeras largas, frontales y laterales de isla con el mismo dibujo.
Desde láminas de pocos milímetros para revestir hasta 12 o 20 mm para encimera, según el fabricante.
No necesita sellado y se limpia con agua y jabón neutro.
La encimera de porcelánico se ha hecho un hueco en las cocinas de Tenerife por dos razones: aguanta el sol del sur sin perder color y permite piezas muy grandes con muy poco grosor. Es una cerámica técnica hecha con arcillas, feldespatos y otros minerales, prensada y cocida a muy alta temperatura, lo que le da una absorción de agua casi nula. Es uno de los materiales de encimera más versátiles que trabajamos.
Las más conocidas en encimeras son Neolith, que su fabricante presenta como piedra sinterizada, y Laminam, aunque varios fabricantes cerámicos producen tablas de gran formato para cocina. Cada uno tiene su gama de colores, sus grosores y sus propias indicaciones de corte e instalación, así que las prestaciones exactas dependen del modelo. Los diseños más habituales son efecto mármol, efecto piedra y efecto cemento, en acabado pulido o mate.
El porcelánico de encimera se fabrica en planchas grandes, de más de 3 metros de largo en muchos modelos, lo que reduce las juntas en encimeras largas. Ese tamaño permite revestir con el mismo dibujo la encimera, el frontal y los laterales de una isla en cascada, con continuidad de veta. Para el frontal se usan láminas finas, más ligeras y fáciles de colocar sobre la pared.
Las encimeras de porcelánico suelen ir en 12 mm, y algunos fabricantes ofrecen 20 mm. Con tan poco grosor, el canto es la zona más expuesta: un golpe seco con una olla de hierro o una botella puede desconcharlo. Lo minimizamos de dos formas:
Hay otro detalle importante: en muchos modelos la veta solo está en la superficie y el cuerpo de la pieza es de otro tono, de modo que un canto recto deja ver esa diferencia. Algunas series tienen color o veta en masa. Conviene saberlo antes de elegir el canto.
El porcelánico es apto para exterior: no lleva resinas, así que el sol no lo amarillea, y su porosidad casi nula impide que el salitre o la humedad penetren. Por eso es una de las opciones que proponemos para cocinas de exterior y para viviendas en primera línea de mar. En la costa, el punto a vigilar no suele ser la encimera, sino los herrajes y el grifo, que conviene elegir en acero inoxidable de calidad marina.
Admite fregadero bajo encimera, con el canto del hueco pulido, y también ranuras de escurrido. El corte requiere maquinaria y experiencia con este material, porque una mala manipulación puede fisurar la pieza. En el uso diario solo necesita agua y jabón neutro; los acabados mate texturizados retienen algo más la suciedad que los pulidos.
Frente al cuarzo Silestone gana en resistencia al calor y al sol; frente a Dekton las prestaciones son muy parecidas y la elección suele ir por diseño y disponibilidad. Si estás entre varios, la guía para elegir encimera lo compara en detalle. Se presupuesta normalmente por metro lineal, y el precio depende del modelo, el grosor, los cantos, los huecos y el frontal.
Abre el configurador con esta base ya elegida. Después cambias las medidas, los módulos y los acabados, y ves el dibujo y un precio orientativo con IGIC al momento.
Son materiales muy próximos: los dos parten de minerales prensados y cocidos a muy alta temperatura, y en la práctica se comportan de forma parecida. La diferencia está más en cómo lo llama cada fabricante y en la composición concreta de cada marca que en un cambio radical de prestaciones.
Sí, se puede rebajar el hueco para que la placa quede a ras, pero en grosores finos hay que comprobar con el fabricante del material y el de la placa que el rebaje no debilita la pieza. En 12 mm es habitual dejar la placa apoyada en superficie, que es la solución más segura.
Un desconchón pequeño se puede rellenar con resinas del color de la superficie y queda disimulado, aunque de cerca se nota. Si la veta es solo superficial, el arreglo cuesta más de camuflar, porque el relleno tiene que imitar el color del cuerpo de la pieza y no el de la cara vista.
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